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Violencia de género hacia los hombres

En serio… hablemos de sexualidad

  
También en Opinión/Colaboradores
Nota publicada el 11 de enero de 2017
por Rocío Linares

La raza humana ha estado constantemente inmersa en la violencia, a veces de forma explícita o implícita. Parte de ella es la que en muchas ocasiones hemos analizado en este espacio, en la que las mujeres a partir de una visión histórica de ellas no se les ha permitido su expresión y ha reprimido en diferentes ámbitos al grado de que los derechos civiles de ellas han sido peleados de manera notoria cuando en cambio los derechos de los varones han sido promovidos de forma que ciertos privilegios se fomentan bajo el velo de que así debe ser. No lo digo yo por ser mujer, lo dice la Historia.

Sin embargo, la violencia de género no solo afecta a las mujeres. Si no, se llamaría “violencia hacia las mujeres”. En la primera se entiende que tanto hombres como mujeres tenemos consecuencias negativas en nuestra vida cotidiana que tienen que ver con el género y como tales de inicio no solo son parte de la propia naturaleza biológica, sino están además entrelazadas con factores psicológicos y sociales en los que estamos tan inmersos que apenas nos imaginamos que estamos ahí.

La violencia de género hacia los varones empieza en el mandato de tener que demostrar a la mínima necesidad o provocación su masculinidad, casi siempre en formas que arriesgan su integridad física o psicológica. Resultado de esto es que los hombres tienen una esperanza de vida menor que las mujeres. Podríamos decir que la genética y la tendencia a ciertas enfermedades ayudan, pero si estudiamos esto desde el punto de vista de la medicina psicosomática, veremos que todo eso también está íntimamente ligado tanto al género como a la represión emocional y una serie de cosas que nos ocurren durante la vida.

Los hombres tienen una tendencia social mayor a las adicciones de todo tipo, y con ello a la violencia. Aun cuando estas cosas no existen en ellos al menos de forma notoria por ser permisible socialmente, también está el hecho de que existe una disociación entre el sentir y el hacer que lleva en muchas ocasiones a sufrir de depresión, aunque no siempre se manifiesta de las maneras típicas sino de las que citamos al inicio del párrafo.

La violencia de género que sufren los varones es tan invisible que a veces es brutalmente manifestada y puede tomarse como algo normal. Además sucede desde la infancia y empieza con acciones que impiden llorar al niño, que lo incitan a jugar a la guerra y las armas y a rechazar lo que se interpreta como femenino y malo para el. Y desde luego como todos los seres humanos requerimos de aceptación, muchos entran en el juego para sobrevivir y continuar siendo amados por sus padres o cuidadores.

Curiosamente como parte de eso, se ha demostrado en diferentes estudios que los niños suelen tener menos protección, afecto y cuidado que las niñas, y esto sucede alrededor del mundo, no solo en los países latinos. Desde luego, todo esto comienza en la cuna.

A eso hay que agregar que las respuestas emocionales que en cierto sentido son iguales, son interpretadas de manera distinta si vienen de un niño o de una niña, o en su defecto de un hombre o una mujer. Y generalizando exageradamente, podemos decir que se interpretan como debilidad, rabia, etc., pero en general están construidas para que las mujeres sean ayudadas y los hombres sean rechazados o se interprete que no necesitan ayuda. Todo esto resulta en un aislamiento emocional caótico para el hombre.

Si a eso le agregamos que las demostraciones de masculinidad son en general conductas temerarias que ponen en riesgo su vida (manejo arriesgado de vehículos, promiscuidad, demostración de fuerza, etc.) y los llevan a reprimir el miedo a como dé lugar, tenemos una buena respuesta en cuanto a como sucede esta violencia.

Los hombres también son golpeados por ser hombres, son reprimidos en emociones que les corresponden como seres humanos que son, se les exige por su mera condición masculina. Afortunadamente tenemos actualmente una tendencia al análisis de estas y otras infinitas maneras en las que los hombres son violentados, así como de propuestas para ir evolucionando y dejando atrás el machismo que cuando decimos que mata, no nos referimos solo a ellas. Sin embargo, las propuestas han comenzado mucho después que los movimientos de las mujeres y aun hay mucho por descubrir y equilibrar en lo que se perfila como una gran evolución humana y que tiene el utópico objetivo de que por fin esas barreras de discriminación entre las personas desaparezcan algún día.

Rocío Linares. Licenciada en Psicología UABC. Maestra en Sexología Educativa, Sensibilización y Manejo de Grupos IMESEX. [email protected]
 
 

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