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Estefanía, nadie la pudo proteger

Y quien podía, no la quiso.

Nota publicada el 21 de noviembre de 2013
por Elizabeth Vargas

El 14 de noviembre, dieron de baja definitiva a Estefanía de la escuela primaria donde acudía, al quinto año de la escuela Cármen Serdán, a menos de diez cuadras de su casa, subiendo por la calle Alameda, una de las principales de la Colonia Lomitas. El 17 de noviembre a las siete de la mañana ya estaba muerta. Tenía 10 años de edad.

Estefanía, era una estudiante de dieces y nueves, por lo menos hasta que concluyó el cuarto grado confirmó el Sistema Educativo Estatal, sin embargo a partir de este ciclo, hay pocos datos de su presencia en la escuela, faltaba constantemente sin explicación alguna.

Sus calificaciones, de haber sido bajas habrían llamado la atención de sus maestros y quizá también las lesiones múltiples que constantemente presentaba, por las golpizas que recibía de una mujer apodada Conny, Inspectora según sus vecinos, con quien vivía su mamá, una profesora, en la calle Austria número 226 en la Colonia Lomitas.

Es posible, especulan que por ser profesoras nadie creyera que eran ellas las que lastimaban a la niña.

La pequeña, tenían viviendo en ese sitio alrededor de cuatro años y lo que recuerdan los vecinos, que se enfrentaron varias veces con Conny e incluso llamaron a la policía, era el maltrato al que estaba sujeta la niña cuando dicha mujer estaba en el lugar, sin que su mamá la defendiera.

Solamente una vez, recuerdan en los cuatro años de golpes y agresiones la mamá de Estefanía enfrentó a Conny con quien terminó enfrascada en una riña que requirió la presencia de la policía, pero al llegar la unidad, se encerraron en la casa y la patrulla terminó por irse, pero se dieron cuenta que Conny también golpeó a la mamá.

Fueron varias las ocasiones en que vecinos llamaron al 066, en algunas ocasiones mandaron oficiales y la mujer Conny simplemente se encerraba en la vivienda, luego cuando se marchaba la unidad, salía e insultaba a los vecinos y les hacía señas obscenas.

Los vecinos recuerdan como hace poco tiempo otro de los vecinos que vive en la casa de atrás, observó como Conny metía la cabeza de la niña dentro de un tambo de plástico de color azul en la parte posterior del patio y al gritarle para que la dejara en paz, que la iba a lastimar, la mujer soltó a la niña que asustada le dijo, que no le estaba haciendo daño.

La mujer dijo entonces es usted un mentiroso y la niña asustada dijo “ella no me hizo nada”. Luego la encerró.

Desde que amanecía hasta cerca de la una de la mañana la pequeña era la encargada de la casa, ella pintó las paredes y las rejas, aplanó el terreno con una pala mientras la mujer la observaba sin ayudarla, pero no perdía oportunidad para insultarla.

El vecino, de la niña explica que lo que decían a la menor, eran frases horribles, obscenas, que no se dicen en voz alta y menos se gritan a una niñita. Una de las mas constantes “Que ojalá no hubiera nacido”.

Más de una vez escucharon a Conny amenazar con darle unas patadas si no hacía lo que ella quería.

La obligaban a limpiar con un trapo, la cerca del frente de malla ciclónica y si a la mujer no le gustaba la insultaba o jaloneaba.

La niña no tenía permitido salir de la casa, ni juntarse con los vecinitos del barrio, solamente la dejaban jugar con otra niña que iba de visita ocasionalmente, al parecer una pariente que llegaba con otros adultos.

Entonces era notorio un trato distinto, no le gritaban ni la insultaban incluso recuerda una vez le dijeron que ofreciera refresco y cuando se marcharon la regañaron porque sirvió mucho.

Una vez conté mas de 100 golpes, dice un vecino , a quien solo un pasillo los separa de la vivienda, llamé al 066, solo nos respondieron, “a si de la calle Austria, ahorita van”, pero cuando llegaron ya habían apagado las luces.

A veces estaba mucho tiempo sola pero aun así nunca salía, ahora saben que al parecer antes de irse la dejaban amarrada.

Dormía en un colchón en el suelo, y con ella los cuatro perros que había en la casa, que estaban todo el día afuera y los metían en la noche, estos animales a diferencia de la pequeña si eran queridos por Conny, pero quien los atendía, bañaba y daba de comer era la niña.

La madre casi nunca estaba y cuando estaba, su presencia no hacía diferencia alguna, dejaba que golpearan a su hija y la agredieran.

Estefanía aunque había lavadora en la casa, tenía que lavar toda su ropa a mano, de hecho en el tendedero, estaban las últimas prendas que lavó. Su mamá y la otra mujer usaban la secadora. A veces la niña estaba lavando ropa a la media noche.

Sabían que la niña padecía incontinencia porque escuchaban como cuando se orinaba en la ropa, la golpeaban y la obligaban a sacar al patio el colchón para que se secara.

Sabían que era maltratada pero no creyeron que dos mujeres pudieran atacarla sexualmente. La noche previa el sábado, escucharon cuando le gritaba a su mamá pidiéndole ayuda, un rato después se dejó de escuchar, no se imaginaban la gravedad del caso.

Reclamaron que pese a las llamadas de emergencias nunca se haya enviado al lugar a un trabajador social, a un inspector a alguien para entrar a la casa por la fuerza, pero ahora ya no es necesario, la casa esta sola y solo quedan en ella en el patio los perros a los cuales por ahora los vecinos alimentan.

A Estefanía la llevaron este miércoles a su última morada, queda sobre su vida un pendiente, la verdad, una verdad que involucra otra historia una acusación que pesa sobre su papá, cuando hacía dos años su madre ya vivía con Conny y que con su muerte, hace dudar de la veracidad de su principal acusadora, la madre presunta responsable de la violación y la muerte de su hija.

Consignan a madre por homicidio de su hija :

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