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Flujo migratorio creció por falta de oportunidades

Sumado a las dificultades para cruzar a Estados Unidos.

El Cecut uno de los símbolos de la Frontera Norte

Nota publicada el 10 de abril de 2011
por Elizabeth Vargas

El flujo migratorio de connacionales del sur del país tiende a concentrarse en las ciudades fronterizas del norte de México, debido a la falta de empleo en Estados Unidos, la inseguridad en su trayecto para cruzar la frontera y el incremento del costo de los servicios de grupos de coyotes o polleros.

De acuerdo a datos de la videoconferencia sustentada por especialistas del Colegio de la Frontera Norte y otros del Sistema de centros de investigacion Conacyt, algunos grupos de migrantes internos en Sonora desarrollan sus actividades en un contexto de violación a sus derechos laborales y humanos.

Los desplazamientos humanos tienden a modificar algunos valores y prácticas sociales y sexuales de comunidades migrantes, como los chamulas de Chiapas, quienes incluso se ubican en situación de riesgo de contraer enfermedades como el sida, señalaron especialistas de los Centros Públicos de Investigación (CPI)-Conacyt.

Académicos del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-Sureste), el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) y El Colegio de la Frontera Norte (Colef) enlazados por videoconferencia en el CIESAS-DF, coincidieron en señalar la necesidad de aplicar políticas públicas que atiendan a la población migrante local y diseñar esquemas de atención acordes a sus referencias culturales de origen.

De manera particular, las experiencias que compartieron los investigadores en esta videoconferencia organizada por el Consejo Asesor de Difusión, Comunicación y Relaciones Públicas (CADI) del sistema de CPI-Conacyt, fueron las siguientes:

 En México es limitado el conocimiento en torno al VIH/sida en la población indígena: investigadora del CIESAS-Sureste

A pesar de que en nuestro país hay una gran producción académica para estudiar el VIH/sida, es limitada la información respecto a la población indígena, núcleos que migran a otros polos nacionales e internacionales para comercializar sus productos artesanales, y que al retornar a su comunidad arriban con nuevos valores y prácticas sociales que inciden en su actividad sexual, señaló la Dra. Diana Reartes (CIESAS-Sureste) desde San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, al presentar sus avances de investigación sobre “Migración juvenil indígena e implicaciones en aspectos vinculados con la sexualidad y la reproducción. La situación en Los Altos de Chiapas”.

La maestra y doctora en antropología por el CIESAS-DF refirió que nos encontramos ante la primera generación de jóvenes indígenas que ingresan a la universidad en el estado de Chiapas, quienes provienen de condiciones de marginación y pobreza y, por medio de becas han tenido acceso a la educación superior, pero debido a la insuficiencia de los apoyos, otros estudian y trabajan en la actividad turística de San Cristóbal de Las Casas, donde se reporta 50% de población indígena.

La dinámica de la demarcación les permite a los jóvenes indígenas establecer contacto con otras formas de pensar por la elevada presencia de extranjeros, la heterogeneidad religiosa y su acceso a la educación superior, incluso la categoría de joven y del amor emocional es nueva en los contextos rurales.

En la población chamula está prohibido tener novio(a) o darse un beso, por lo que la relación se construye de manera subrepticia y, si es descubierta, se debe pagar una multa para no casarse, lo que hace que algunos de los jóvenes emigren a Estados Unidos para obtener recursos que les permitan subsanar la deuda, explicó.

La especialista en antropología médica señaló que su estudio realizado en 2007 con base en diversas entrevistas le permitió reconocer el impacto de la escuela en los conocimientos, valores y prácticas sexuales entre los jóvenes indígenas, donde cada persona cuenta con un proyecto de vida, se buscan relaciones de igualdad, utilizan las nuevas tecnologías para comunicarse, hay encuentros sexuales inesperados, cambios de pareja y la contratación de sexoservidoras.

La Dra. Reartes refirió que en el imaginario de estos jóvenes existe la percepción de que si las prácticas sexuales ocurren con gente de su comunidad, no hay ningún riesgo de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) ni de contagiarse de sida el problema mayor para ellos es la posibilidad de un embarazo, en tanto que implica para las mujeres truncar los estudios, desprotección familiar y la necesidad de salir adelante solas.

No implementan estrategias de prevención aún si las conocen, además, hay falta de servicios médicos y psicológicos, la mayor parte de su información la obtienen de los compañeros de escuela, es restringido el acceso a la anticoncepción de emergencia y los programas de orientación no son confidenciales ni cuentan con una adecuación cultural apropiada.

 En México hay falta de sensibilidad para comprender qué es ser migrante indígena: antropóloga del CIAD

Las políticas públicas como contra parte de las condiciones de exclusión en las que viven los migrantes indígenas en México requieren de una visión integral, ya que están diseñadas desde una óptica paternalista, incluso coercitiva, por lo que carecen de sensibilidad para comprender qué es ser un migrante indígena, afirmó la Mtra. Gilda Salazar Antúnez (CIAD), quien desde Hermosillo, Sonora habló sobre los “Derechos humanos en la población migrante” de dicha entidad.

La maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Estudios Regionales por El Colegio de Sonora refirió que de acuerdo con un estudio que realizó sobre la situación de los jornaleros agrícolas de Guerrero, Veracruz, y los triquis, zapotecos y mixtecos de Oaxaca, en los poblados de Miguel Alemán y la estación Pesqueira de Hermosillo, Sonora, sus condiciones de vida han mejorado, pero con un alto costo de violaciones a sus derechos laborales.

Conforme a las entrevistas que realizó la investigadora, los jornaleros trabajan en días festivos, no tienen permiso para faltar por enfermedad o días de descanso obligatorio, carecen de regulaciones en la prestación social, son considerados trabajadores eventuales, aún cuando están de planta y laboran bajo el esquema de “día pagado, día trabajado”.

La Mtra. Salazar mencionó que a pesar de que su acceso al servicio de salud se incrementa en comparación con sus comunidades de origen, mantienen su vulnerabilidad a la pobreza extrema y deterioro de la calidad de vida, en virtud de su exposición permanente al polvo, frío, humedad y ruido, y a la ausencia de privacidad en sus viviendas, así como al desarrollo de sus actividades en una constante exposición indirecta a pesticidas, provocándoles dermatitis, irritación e infección de ojos severa, náusea y diarrea.

La investigadora del CIAD refirió que en Sonora sólo a través de los foros académicos se ha denunciado esta situación, en su opinión, los jornaleros agrícolas han dejado de ser una prioridad en la agenda nacional del país, por lo que es necesario inducir prácticas sustentables, más que realizar grandes obras; articular y optimizar los programas ya establecidos con líneas programáticas comunes; profesionalizar al personal de las instituciones involucradas en su implementación y emprender normatividades, tanto de autoridades como de empresarios en el terreno de los derechos sociales de la población trabajadora migrante.

 Se necesita una planeación estratégica para ordenar los flujos migratorios hacia Estados Unidos: académico de El Colef

Según algunas estimaciones la población mexicana en Estados Unidos se ha incrementado de 1900 a 2005 en 28 millones de personas, los descendientes de esta población conforman aproximadamente 16 millones de personas, y los migrantes mexicanos indocumentados comprenden alrededor 12 millones.

En 2009 la migración indocumentada se redujo a 11.1 millones, de los cuales, 6.7 millones son mexicanos, más de la mitad de la población indocumentada total de la que reside en Estados Unidos, comentó el Dr. Rodolfo Cruz Piñeiro (El Colef) desde Tijuana, Baja California, quien expuso el tema “La migración de los mexicanos hacia Estados Unidos y la frontera norte”

En su opinión, y de acuerdo con las cifras que arroja la EMIF (La Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México realizada por El Colef) el flujo migratorio de mexicanos hacia Estados Unidos de 2007 a 2010 disminuyó debido a 3 aspectos:

1) la crisis económica financiera en los Estados Unidos y su impacto en el empleo.

2) el proceso del cierre fronterizo entre México-Estados Unidos o sellamiento de la frontera

3) la inseguridad que se vive en México y particularmente en las ciudades fronterizas.

Además, situaciones como el incremento de riesgo de secuestro, sin lugar a duda ha influido en la reducción del número de indocumentados que desean cruzar la frontera.

Los procesos de vigilancia en Estados Unidos han derivado en una mayor deportación de migrantes indocumentados. Para dar un ejemplo mencionó que el número de inmigrantes que permanecían por más de siete días en la ciudad de Tijuana ha decaído aproximadamente 35%. En contraste ha aumentado la población que permanece en la localidad menos de siete días. El 22% de los migrantes que se quedan más de una semana, no trabajó, cuando anteriormente se empleaban. Actualmente muchos de los migrantes se autoemplean de manera ambulante pues la oferta laboral es escasa.

El investigador de El Colef indicó que las ciudades fronterizas no están en condiciones de proporcionar al migrante vivienda y empleo como en el pasado. Desde su perspectiva la frontera mexicana no está en posibilidades de absorber a la población que se queda a residir, debido a la reducción de fuentes laborales en la empresa maquiladora. “Más gente se queda, que la que sale. Los migrantes procedentes del sur con destino a Baja California se registran en 6.2 millones (en el periodo de 1995 a 2006), mientras que el número de personas que sale de la entidad hacia el interior de México fue de 3.5 millones”.

Asimismo, mencionó que esta situación ha modificado las rutas de migrantes en Baja California, al realizarse ahora a través del desierto de Sásabe, en su mayoría son personas provenientes de Sinaloa, su edad fluctúa entre 15 y 39 años y su nivel educativo varía, pero está por debajo de lo que se podría pensar, afirmó. En Ciudad Juárez, comentó también, la delincuencia incide en la migración, la gente con documentación y recursos ha podido mudarse a El Paso, Texas.

El académico reiteró que la falta de seguridad para cruzar la frontera ha elevado la presión para que se combata dicha problemática y se diseñe una política industrial que derive en empleo y la calidad del mismo, infraestructura, diversificación de la economía, su vinculación con el sector productivo y educativo, abierto a la población migrante en general.

Esta videoconferencia puede ser consultada en el portal de El Colef en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=AV5uYMVJRoY

http://www.youtube.com/watch?v=AV5uYMVJRoY:

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