| LOS
PIONEROS
La región
de Bahía de los Angeles permaneció olvidada y perdida
entre el desierto, el mar y la montaña, ocultando celosamente
la belleza de su paisaje.
La época
minera volvió a dar vida a esta alejada zona que poco a poco
se fue desarrollando por el arrojo de pioneros y soñadores
que enamorados de la soledad lucharon incansablemente por despertar
a Bahía de los Angeles de su letargo y buscar que los gobiernos
se acordaran que en ese lugar vivía un grupo
de familia de mexicanos que se sembraron en el desierto para hacerlo
florecer.
A
partir de los años 30's se inicia definitivamente lo que
es hoy este floreciente poblado de Bahía de los Angeles.
Empiezan a llegar intrépidos vaqueros, mineros, pescadores
y troqueros para sacarle provecho a lo que la naturaleza ofrecía
en abundancia.
Y
así llegan gentes como José Matilde Smith "el
tilongo" un audaz vaquero, Ignacio Murrillo "El Galo"
de oficio vaquero, Arnulfo Ocaña, minero y mecánico,
Richard Dagget "Dick" descendiente de los mineros del
siglo pasado, Salvador Verdugo, minero, Lorenzo Galván, troquero
quien por cierto vendía a 25 centavos el kilo de caguama
puesto en Ensenada.
También, Li Myndow quien procesaba y vendía hígado
de tiburón a Estados
Unidos, Francisco Sabín "polilla" pescador, Salvador
Cordero, minero, Miguel y Vidal Ceseña, troqueros, Basilio
Navarro y Santana Fuerte, pescadores, José Gómez y
Doña Catalina, Juan Rubio y su esposa Chalía, entre
otros, y Antero Díaz Albabera uno de los motores para el
desarrollo y el despegue de Bahía de los Ángeles.
En los años 40's había 7 familias, unas 30 personas.
Todos contribuyeron
para desarrollar la brecha que unia a Bahía con la brecha
transpeninsular de Ensenada a Calmallí y La Paz. Fue una
larga lucha por acortar las distancias y buscar mejores lugares
para transitar lentamente pero seguros. Al principio, nos contaba
Antero Díaz y su inseparable compañera y esposa doña
Cruz que les llevaba 10 díaz de Bahía a Ensenada en
donde cocinaban y dormían a la intemperie y poco a poco al
encontrar mejores caminos el tiempo se acortó.
Muchos de estos
pioneros contrajeron matrimonio con damas de las rancherías
o de los pequeños poblados vecinos de bahía, otros
como Antero Díaz y doña Cruz llegaron a trabajar a
las minas de Calmallí, la luz de México o el desengaño
pero todos coincidieron en ese paraíso llamado Bahía
de los Angeles.
El tiempo pasó
lentamente, había carencia de todo pero lo que les sobraba
a los pioneros era voluntad e ingenio. Encontraron agua potable
en una mina y de ahí se surtían, para alumbrarse estaban
las velas o las lámparas de petróleo y mucho tiempo
después las plantas eléctricas.
La segunda guerra
mundial trajo cierta bonanza a bahía ya que el ejército
norteamericana estaba urgido de vitaminas para sus soldados y el
Golfo estaba
lleno de tiburones al cual le extraían el hígado.
Grandes aviones
llegaban a bahía por el hígado de tiburón y
surgió otro negocio, el venderles comida, refrescos y hospedaje.
Antero Díaz y doña Cruz inician lo que con el tiempo
le dio fama a este lugar, "La Casa Díaz".
La abundante
pesca en la inmensa bahía salpicada de islas atrajo el interés
de los aficionados a este deporte y pronto surgieron grupos como
los vagabundos del mar que con sus lanchas arribaban a estas paradisíacas
playas o los samaritanos del aire doctores que se organizaron precisamente
en Bahía de los Angeles para brindar su servicio médico
a las familias olvidadas a lo largo de la península.
Recordamos la
visita de políticos de todos los niveles quienes recibían
la petición de infraestructura y sobre todo de la carretera
transpeninsular. Aprovechando el paso del candidato a la presidencia
de la república Luis Echeverría por Punta Prieta Antero
Díaz le dijo "no se olvide de nosotros" y Echeverría
le prometió que les haría una carretera que los sacara
del olvido, promesa que fue cumplida.
La
belleza incomparable de Bahía esta atrayendo la atención
de inversionistas nacionales y extranjeros, porque saben que tienen
el marco propicio para un desarrollo turístico y poco a poco
este lugar se ira transformando en el sitio ideal
y de mayor importancia en el Golfo de California.
Han seguido
instalando cabañas y hoteles con servicios de pesca y restaurant
como el Guillermo's, fundado por Socorro García y su hijo
Guillermo Galván. Un próspero negocio a la orilla
del mar. La Costa del Sol, un moderno hotel con todos los servicios
propiedad de Sergio López Escobedo y Sandra Salas, quienes
se han sumado al desarrollo turístico de Bahía de
los Angeles.
San
Francisco de Borja Adac En
la actualidad

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